
El oso panda gigante (ailuropoda melanoleuca) es una de las especies que se encuentra en mayor peligro de extinción actualmente. Se encontraban en abundancia en toda China, en Burma y en Vietnam aunque ahora prácticamente sólo pueden verse en las zonas montañosas del SO de China o en cautividad.
La imagen del oso panda gigante es muy característica: cara blanca, redonda, con orejas negras, al igual que las marcas alrededor de los ojos. Sus extremidades también son negras y su cola es ancha y corta. Los machos pesan entre 85 y 125 kg (bastante más que las hembras) y su altura llega a 1,8 m. Es también conocido como el oso bambú, ya que éste constituye su principal alimento (hojas y brotes tiernos), aunque es omnívoro y puede comer roedores, peces o aves ocasionalmente. Dispone de un hueso en la muñeca que le proporciona un pulgar oponible, algo que le permite agarrar y manipular con precisión su alimento. Las hembras panda paren una o dos crías cada tres o cuatro años aunque sólo sobrevivirá uno de ellos. Los pandas gigantes pueden llegar a vivir hasta 30 años, aunque habitualmente viven entre 10 y 15.
Apenas quedan unos 1600 ejemplares en libertad y menos de 200 en cautividad. La pérdida de sus entornos, la caza furtiva y la baja tasa de natalidad en la especie están acabando con ellos ya que, a pesar de que se está trabajando duro, los intentos de proteger a esta especie no parecen ser muy efectivos.