
El nombre científico del jabalí es Sus scrofa. Es un mamífero del orden de los artiodáctilos, la familia de los suidos y el género sus. Probablemente su sentido más desarrollado sea el olfato, que le permite detectar sus alimentos incluso bajo el suelo. No es un animal protegido y está muy perseguido como pieza de caza mayor. Se reproduce especialmente en primavera, aunque puede hacerlo durante todo el año. Gracias a ello y a su capacidad de recuperación, es una especie de la que existen numerosos ejemplares.
El jabalí es un animal muy apreciado por los cazadores y es uno de los mamíferos que más señales claramente reconocibles deja a su paso. Su huella, con la marca de las pezuñas secundarias es única. Además de por el hombre, el jabalí es un animal amenazado por numerosos depredadores, pero no está indefenso: las madres con crías son muy agresivas y atacan a cualquier peligro para camada. Sin embargo, sobre todo cuando son jóvenes, los jabalíes no suelen atacar, en lugar de ello usan técnicas de defensa pasiva ya que, gracias a su pelaje (por el que se les llama rayones), a su capacidad para mantenerse completamente inmóviles y a que la madre construye pequeñas cabañas para cubrirlos, su camuflaje es casi perfecto. Para no descubrirlos, la madre sólo se acerca a ellos cuando debe amamantarlos.
El jabalí es omnívoro, pasta todo tipo de hierbas, bulbos, cereales y frutas, utilizando para alcanzarlas técnicas muy poco sofisticadas pero muy eficaces, como levantar piedras, tumbarse sobre los cereales para llegar a las espigas o golpear los árboles para hacer caer las bayas a las que no alcanza. También se alimenta de invertebrados terrestres o pequeños vertebrados y, ocasionalmente, de carroña.