Los símbolos y fórmulas químicos
Para poder describir los compuestos químicos y las reacciones que se dan entre ellos de forma precisa y sencilla, la comunidad científica vio necesario adoptar un lenguaje cómodo, fácil de entender y común para todos.
Para empezar, cada elemento debía representarse con un símbolo diferente, ya que son las piezas básicas de las sustancias químicas: combinándolos sirven para representar cualquier sustancia de forma inequívoca.
En la antigüedad, los símbolos eran identificados con los siete planetas conocidos, ya que química y alquimia eran lo mismo y estaban muy relacionadas con la astrología. Dalton, el creador de la teoría atómica, propuso usar la inicial del nombre del elemento y representar los elementos en distintos círculos para mostrar las moléculas de cada compuesto mediante el número necesario de círculos. Muy poco después, Berzelius suprimió los círculos, quedándose sólo con la inicial del nombre latino de cada elemento... Si la inicial de dos elementos coincidía, se añadía al símbolo alguna de las letras siguientes.
Una vez aceptada la forma de llamar a los elementos químicos, podía desarrollarse la estructura de las fórmulas químicas de los compuestos, o lo que es lo mismo, cómo representar la composición de un compuesto o cómo explicar los distintos átomos que forman sus moléculas.
Para ello, se indican los elementos que forman el compuesto, mediante sus símbolos. Si hay más de un átomo de un elemento, se indica con subíndice: por ejemplo, la fórmula más conocida, H2O, explica que la molécula del agua está compuesta por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno.