Las Horas son las divinidades griegas (posteriormente adoptadas por los romanos)dedicadas a proteger la vegetación, a distribuir la lluvia y a esparcir el rocío. Eran siervas de los doce dioses olímpicos, presidían sus bodas, abrían las puertas del Olimpo, desenganchan los caballos del Sol y regían la vida de los mortales.
Eran hermanas de las Parcas (o las Moiras) e hijas de Zeus y de Temis, la diosa de la justicia y la equidad. Son las responsables del ciclo natural de las plantas y garantizan el equilibrio social. Inicialmente eran dos: Thalo y Carpo, asociadas a la primavera y el otoño, respectivamente. Pasaron a ser tres: Eunomía (de las leyes y la disciplina), Dike (de la justicia moral) y Eirene (de la paz), cuando representaban el orden. Eran Thalo (brotar), Axo (crecer) y Carpo (dar fruto) cuando se referían a su poder en la naturaleza. Podían ser descritas como divinidades veloces o lentas, ya que de ambas formas es percibido el tiempo por los hombres.
Se las mostraba como tres bellas muchachas con plantas y cornucopias en las manos o formando parte del séquito de otros dioses. Más tarde se convirtieron en cuatro y representaron las estaciones. Finalmente, en la mitología romana pasaron a ser las horas del día, primero nueve, luego once y, finalmente, doce, que distribuían las tareas.