Esta palabra suele ser empleada como sinónimo de droga o narcótico. Los estupefacientes son sustancias sumamente adictivas que disminuyen la actividad de los centros nerviosos de la persona que los consume. Las actividades mentales e intelectuales caen y desaparecen las autolimitaciones morales. El cuerpo deja de reaccionar ante los estímulos externos y pierde sus capacidades motoras.
Son sustancias consideradas como peligrosas y controladas por los gobiernos de cada país para evitar su cultivo, venta y consumo de manera ilegal. Para hacer más eficaz la vigilancia de estos productos se han creado marcos especiales, organismos nacionales e internacionales que permiten su regulación a escala mundial.
Los estupefacientes forman parte de los componentes de muchos medicamentos que se usan actualmente (siempre bajo prescripción facultativa debido a sus efectos secundarios). Es decir, los estupefacientes en sí no están prohibidos, lo que es ilegal es hacer un uso indebido de ellos, ya que suponen un riesgo para la propia vida y para la de los demás. Por ejemplo, conducir o realizar actividades peligrosas bajo la influencia de estupefacientes puede tener consecuencias desastrosas.