La Piedra de la Luna: la Adularia

La llamada Piedra de la Luna es una variedad de adularia, de aspecto opalescente y con reflejos blanquecinos o azulados a causa de la presencia de albita. Es un mineral muy apreciado para la creación de joyas.
A causa del calor en las zonas de aguas termales las soluciones minerales se transforman, dando lugar a la adularia. Por este motivo, es un mineral que suele encontrarse en grietas de tipo alpino, donde se asocia, entre otros, con cuarzo, moscovita, biotita, granate o turmalina. Se han encontrado grandes cantidades de adularia en los Alpes suizos y austríacos, en Bolzano (Italia) o en la isla de Elba.
La adularia es un mineral cristalizado que forma prismas alargados o aplanados. También puede encontrarse formando rombos unidos entre sí. Las estructuras que forma entonces se denominan maclas.
Los cristales de la adularia suelen ser estriados, transparentes o blanquecinos, con una pátina verdosa. Son ligeros y frágiles y presentan una gran resistencia al calor del fuego. El único ácido que puede atacarlos es el fluorhídrico.