
Hace mucho tiempo, los hombres llamaban “luz de los dioses” al arco iris. Es uno de los fenómenos atmosféricos más hermosos. Antes de poder explicarlo científicamente, los pueblos inventaron muchas y hermosas leyendas a su alrededor: el camino a la tierra desde el mundo de los dioses, la ruta hacia el vellocino de oro, la guía para encontrar el tesoro de los duendes...
En realidad, el arco iris se produce cuando los rayos solares inciden sobre las gotas de agua contenidas en una nube a causa de la refracción de la luz: como si fuera una lente, la gota de agua hace que el rayo del sol se desdoble en los siete colores que lo componen (rojo, naranja, amarillo, verde, azul, morado y violeta). El semicírculo de colores que se forma en el cielo puede observarse mejor cuando la atmósfera está despejada.
Habitualmente sólo vemos uno, pero el número de arco iris visibles en el cielo dependerá del grado de inclinación con el que se encuentran los rayos y las gotas. En ciertas ocasiones, podemos ver un arco iris secundario más tenue que tiene los colores invertidos. También a causa de la inclinación es más fácil ver arco iris al principio o al final del día que en sus horas centrales.