
La energía eólica es la que se consigue del viento, es una energía limpia, realmente renovable e inagotable y no daña el medio ambiente, ya que los transformadores de energía eólica ni siquiera molestan a las aves, al contrario que los tendidos eléctricos.
El aire caliente es más ligero que el frío, por este motivo se eleva; de este modo, el viento sube desde el ecuador, desplazándose hacia el norte y el sur por las capas más altas de la atmósfera. En la latitud 30º, la fuerza de Coriolis impide que el viento siga subiendo y, como es un área de altas presiones, se ve obligado a volver a bajar.
El aparato que recibe y transforma el viento en energía se llama aerogenerador. Un aerogenerador se compone de una góndola que aloja a los componentes clave. A la izquierda de la góndola se encuentra el rotor, formado por las palas y el buje. Las palas están diseñadas para capturar el viento y transmitir su potencia hacia el buje, que está acoplado a un eje de baja velocidad instalado en la góndola. Este eje se conecta con un multiplicador que está conectado con un eje de alta velocidad al que hará girar 50 veces más rápido que el eje de baja velocidad (a 1500 RPM aproximadamente). Los giros del eje de alta velocidad permiten el funcionamiento de un generador eléctrico (asíncrono o de inducción).
Podemos considerar que, en realidad, en última instancia y como prácticamente todo lo que hay en la tierra, la energía eólica proviene del Sol, que es el causante de las corrientes de aire.