
El primer reglamento de balonmano fue publicado en 1907 por el danés Holger Nielsen, aunque consideramos que la forma actual del deporte es establecida en 1918 por el alemán Karl Schelenz. En Berlín (1936) fue deporte olímpico por primera vez.
El campo es rectangular y mide 40 x 20 metros. En el centro de cada extremo hay una portería, alrededor de la cual se señala una línea curva continua a 6 metros y otra, en este caso discontinua, a 9. A 7 metros hay una marca para los lanzamientos de 7 metros.
Hay siete jugadores y cinco reservas por equipo. Se juegan dos tiempos de treinta minutos, con un descanso de diez entre ellos. Cada equipo ocupa una parte del campo y el partido empieza cuando el jugador que pisa la línea central pasa el balón a uno de sus compañeros. La finalidad del juego es introducir el balón en la portería contraria el mayor número de ocasiones posible sin entrar en el área de la portería (marcada por la línea de 6 metros) encajando la mínima cantidad de goles del contrario.
El balón se mueve botándolo con una mano, una vez que se den tres pasos sin botar o se tome la pelota con las dos manos no se puede volver a botar y hay que pasarlo a un compañero o lanzar a portería. El portero es el responsable de poner de nuevo el balón en juego, sin salir de su área.