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El primer cineasta y las primeras narraciones del cine mudo

El primer cineasta y las primeras narraciones del cine mudo

David Wark Griffith es un gran narrador que sabe utilizar el nuevo medio y crear un lenguaje cinematográfico propio. Antes de él, se había usado un modo de representación primitivo en el cual las acciones simplemente pasaban delante de la cámara. La cámara registraba, pero no era un elemento narrativo. Con Griffith, en cambio, el cine aprende a desarrollar su propia forma de expresión: cada imagen tiene relación con la siguiente, los personajes se contestan por medio de primeros planos, la misma acción se muestra desde distintos puntos, las acciones se dilatan en el tiempo y se adaptan mecanismos narrativos de la novela decimonónica para crear tensión. La cámara ya no es estática sino que se mueve y lo hace con intención dramática.

Griffith usa el  montaje y la planificación para separar, agrupar y destacar a los personajes. Es el primero que narra pensando totalmente en el público y lo guía paso a paso para que no se pueda perder en la narración. Se le considera padre del melodrama como forma popular, aunque sus películas no son simplemente historias de amor: Griffith está muy interesado en la historia reciente y muestra hechos históricos (la Guerra de Secesión, el asesinato de Lincoln...), aunque cuando lo hace prefiere utilizar muchos carteles para evitar confusiones.

Los colaboradores más importantes de Griffith fueron su actriz principal, Lillian Gish (muy importante en la industria estadounidense del cine), y su director de fotografía, Billy Bitzer.

Algunas de sus películas son: La masacre (1912), El Nacimiento de una Nación (1915), Intolerancia (1916), Lirios rotos – La culpa ajena (1919), Las dos tormentas (1920)... Gracias a ellas, el cine empezó a ser lo que es ahora.

 
 
 
 
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