El templo de Budo-kan, Tokio

El Budo-kan de Tokio es el templo de las artes marciales en Japón, fue diseñado por Kijo Rokkaku en 1989. Sus formas sinuosas se inspiran en el concepto unkai-sanjin, que evoca "un mar de nubes, el hombre de las montañas". La silueta del edificio representa cadenas de montañas, unas sobre otras, superpuestas y repletas de sombras, como si se tratara de una pintura tradicional. No es el único rasgo que recurre a la pintura, en este sentido, es importante el sorprendente cambio de color que se produce en la fachada, del plata pálido por la mañana hasta el púrpura al ocaso.
Es un edificio repleto de simbolismo, no podía ser de otro modo, teniendo en cuenta su función. La esencia del budo se define con la forma del diamante, que refleja al luchador de artes marciales mentalmente preparado, en equilibrio, dispuesto a realizar cualquier movimiento rápido y flexible en cualquier dirección. Por este motivo, el diamante es una imagen recurrente en el edificio, representando la intensidad y la fuerza del luchador de artes marciales, incluso en el reposo: paneles galvanizados con forma de diamante recubren el armazón de acero de los techos.
La mayor preocupación del arquitecto en el diseño de este edificio fue el conjugar los métodos y materiales empleados tradicionalmente, de gran significado cultural y fundamentales para el proyecto, adaptándolos a las nuevas tecnologías, ideas y materiales de construcción. La clave para el éxito de Rokkaku en este edificio fue captar las cualidades tradicionales y transformarlas utilizando nuevos materiales y estructuras, como el acero y el cemento armado.