
Un planeador es una aeronave más pesada que el aire, que no dispone motor pero se mantiene en vuelo gracias a la combinación de fuerzas aerodinámicas. Un planeador puede mantenerse en el aire durante algunas horas recorriendo cientos de kilómetros gracias a la combinación de fuerzas en juego: la sustentación empuja el planeador hacia arriba, contraponiéndose a la fuerza de la gravedad, que lo atrae hacia la tierra.
La sustentación se debe a la forma de las alas del planeador, curvadas en su cara superior y casi rectas en la inferior: el aire se desliza más rápidamente por la cara curvada, creando una baja presión que empuja a la nave hacia arriba. El planeador necesita ángulo de inclinación y un piloto hábil que sepa encontrar las masas de aire que le permitirán mantenerse en vuelo.
Hay distintas modalidades de vuelo, dependiendo de las características meteorológicas y orográficas del terreno:
En el vuelo a vela el piloto debe localizar masas de aire ascendentes y no es infrecuente realizarlo junto con aves de gran tamaño, que aprovechan las mismas corrientes; en el vuelo a ladera el planeador se mueve aprovechando la longitud de una montaña para evitar el viento y prolongar la duración del viaje cuando no hay corrientes ascendentes; el vuelo en onda permite conseguir grandes alturas, esta modalidad aprovecha las ondulaciones creadas por el viento al chocar contra una cadena de montañas.